Por Giovani Gonzalez

El 2016 inició dando grandes noticias relacionadas al deporte guatemalteco. Primero, el 12 de enero, se dio la noticia de la captura del ex presidente de la Federación de Futbol de Guatemala (FEDEFUT) el doctor, Brayan Jiménez, quien se encontraba prófugo de la justica luego de darse a conocer que estaría implicado en casos de sobornos relacionados a la FIFA.

Trece días después, siete jugadores del cuadro de Antigua F.C. actual campeón de la Liga Nacional Guatemalteca, habrían dado positivo en una prueba antidopping, por lo que la Liga guatemalteca podría tener un nuevo campeón a partir de lo estipulado en el Código Mundial Antidopaje de 2015 que dice “Si un equipo tiene más de tres jugadores con resultado analítico adverso, y dependiendo de la sustancia a la que dieron positivo, el equipo puede perder desde puntos, el título e incluso la categoría.”.

Tres días después, el 28 de enero, se da a conocer a través de los medios de comunicación, una relación existente entre algunos periodistas deportivos de Guatemala y  Brayan Jiménez, a quienes habría pagado fuertes cantidades de dinero para que tomaran el rol de motivadores y también evitar críticas hacia su gestión como el máximo responsable del fútbol guatemalteco.

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Bryan Jiménez acepto la extradición a Estados Unidos. Fue detenido por supuestos actos de corrupción por haber recibido un soborno por los contratos de televisión en los partidos de clasificación para el mundial de Rusia 2018. Foto: Captura de Youtube

Analicemos este último suceso.

¿Cuál es el futuro deportivo real de Guatemala teniendo a personas como el señor Jiménez, que siendo la cabeza del deporte más popular de nuestro país, es relacionado con casos de corrupción? Y que aunado a eso, algunos periodistas se presten a un tipo de “respaldo mediático” o falta de crítica hacia una persona que ha tenido un período al mando de la Fedefut sin trascendencia alguna, en pocas palabras un período deplorable que no ha dejado más que una liga profesional muy cuestionable en su nivel de competitividad  y una selección guatemalteca al borde de la eliminación de la clasificación mundialista, pero que dice estar con  miras aun de clasificar a su PRIMER MUNDIAL, tras intentarlo desde hace más de 58 años sin resultados positivos, no obstante tener como objetivo Rusia 2018.

El problema de Guatemala no es la falta de motivación, va más allá de una simple charla, es un problema técnico que nunca se ha querido afrontar como tal.

Durante muchos años nuestro país ha sufrido por altos índices de corrupción en cargos públicos, pero que en su momento, el más inocente de los inocentes pensaría que la corrupción estaría aislada del deporte, lamentablemente no es así. Una persona que se ha formado para una profesión desligada del deporte consecuentemente no tendrá buenos resultados cuando pretende cubrir esa área, como es el caso del señor Jiménez; y peor aún, si no existe una crítica profesional hacia este tipo de dirigentes para exigirle que se capacite y mejore, gradualmente este deporte que apasiona y hace soñar a muchos guatemaltecos en lugar de ganar, pierde.

No podemos seguir estancados en este deporte por culpa de algunos burócratas que no cumplen a  cabalidad su función, en un país donde se tiene la materia prima para tener avances paulatinamente hacia los grandes éxitos como lo han hecho países vecinos de Centroamérica.

YA BASTA.

“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo

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