Por Gustavo Rodas

La mayoría de nuestros hermanos que salen en busca del anhelado sueño americano lo hacen con el propósito de encontrar una mejor calidad de vida y nuevas oportunidades. Casi todos emprenden un viaje a lo desconocido empujados por el deseo de superación, de apoyar a familiares y salir adelante. Eso es lo que todos hemos escuchado, esas historias ya nos las han contado, pero hay algunas que son realmente peculiares y extraordinarias. Esta es una de ellas, esta historia la cuentan los hermanos Paxtor.

Arnoldo nació en 1970 y su hermano René en 1972, ambos son originarios de San Francisco el Alto, Totonicapán y desde pequeños aprendieron el oficio de la sastrería pero también hicieron todo tipo de trabajo con tal de ayudar a sus papás. Los dos recuerdan a San Francisco el Alto como un pueblo muy tranquilo y lleno de milpa, estudiaron en el Instituto de Educación Básica de la localidad hasta que un día la muerte tocó la puerta de su hogar.

Los hermanos Paxtor también enfocaron sus esfuerzos en conocer lugares que solo habían imaginado.
Los hermanos Paxtor también enfocaron sus esfuerzos en conocer lugares que solo habían imaginado.

Don Domingo, se dedicaba al comercio de telas y doña Reina, era la encargada del que hacer en el hogar, pero toda esa armonía de vida en familia quedó atrás cuando doña Reina, perdió la vida a causa de una complicación en el parto donde dió a luz a Germán, hermano menor de Arnoldo y René. En ese momento todo se derrumbó pues el pilar de la familia Paxtor, ya no estaba y se complicó aún más la situación económica pues eran seis hermanos y Francisca la hermana mayor padecía de una enfermedad mental.

“Fue un momento muy difícil para toda la familia pues el hecho de perder a nuestra madre era algo que no podíamos creer”, cuenta Arnoldo Paxtor.

Un día del año 1989, Arnoldo decidió que debía cumplir sus más grandes deseos pues desde que tiene memoria soñó con conocer Estados Unidos y su ilusión siempre fue poder construir su propia casa y tener un negocio para ayudar a su padre y hermanos. En ese entonces tenía 17 años y cursaba tercero básico y a pesar de que la vida era dura nada impidió que dejará su hogar, su pueblo y a su familia. Fue entonces cuando hablo con Isaías, un conocido de la familia que era “coyote”, a quién le contó la necesidad de viajar al norte y fue así como empezó a buscar el dinero para poder irse. Su abuela le prestó la mitad y el resto lo pagaría después de establecerse.

El recorrido hasta Estados Unidos lo recuerda como un tramo de su vida muy duro ya que en México se perdió y tuvo que regresar tan solo por unos días hasta que salió el segundo viaje, después de noches y mañanas enteras de viajar y correr, logró llegar a Los Ángeles California, lugar donde compartió apartamento con otros compañeros pues la renta era muy cara para vivir sólo, sus ganas de ayudar a la familia pronto se verían reflejadas en su hermano René ya que se le sumaría al sueño.

Cuatro meses después de que Arnoldo llegó a Los Angeles, su hermano René, también decidió irse ya que no estudiaba debido a que sus ánimos estaban por el suelo a causa de la muerte de su madre. Era una mañana soleada cuando Rene y un amigo viajaron a Cobán en busca de trabajo pero no encontraron nada. Al regresar a casa, su padre Domingo le ofreció prestarle dinero si en caso quería irse a Estados Unidos, pues Isaías saldría en los próximos días.

“Deje el instituto yo no quería saber nada porque la muerte de mi mamá fue un momento muy difícil en mi vida”, explica René Paxtor.

Así fue como Rene se aventuró hacia el sueño americano. Su experiencia en el viaje hacia el norte no fue para nada parecida a las que se escuchan ahora, ya que él recuerda que era un grupo muy pequeño y para su suerte iba la abuela del coyote, situación que hizo el tramo muy cómodo. En México, aprendió a hablar con el acento norteño y se logró escabullir varias veces de la migra. René logró arribar a territorio norteamericano sin mayor problema pero de San Diego a Los Ángeles, tuvo que viajar en el baúl del vehículo de un lugareño. A Los Ángeles, llegó una tarde fría y se reunió con Arnoldo, ese fue un momento de mucha nostalgia para ellos ya que volvían a estar juntos compartiendo la idea de ayudar a su padre, de construir su casa y poner un negocio, pero la vida les tenía destinado algo más.

LA VIDA EN ESTADOS UNIDOS

Arnoldo, con 17 años y René, con 15, se aventuraron en una sociedad diferente, en una ciudad que no tenía ni el más mínimo parecido a aquel pueblito que habían dejado. Ambos recuerdan que las luces de los rascacielos solo las habían visto en fotos he imaginado en sus más hermosos sueños. Sin embargo nunca se imaginaron que el oficio que aprendieron en aquel pequeño poblado les serviría en la gran ciudad.

Cuándo René llegó, Arnoldo ya estaba trabajando en una maquila y sus días eran duros ya que se mantenía sentado en una maquina por ocho o diez horas sin embargo la paga de $US300 dólares, semanales recompensaba un poco el cansancio físico. En el caso de René, esa experiencia tampoco fue parecida a la de su hermano pues el inició en la maquila de un mexicano y la primera semana le pago $US80 algo que fue muy decepcionante para él, pero no se rindió y después de un tiempo amargo llegó a una compañía china, dónde no le querían dar trabajo debido a su edad, pero finalmente accedieron y fue ahí donde empezó a ganar un poco más.

En sus tiempos libres acostumbraban a caminar por las calles de la gran ciudad.
En sus tiempos libres acostumbraban a caminar por las calles de la gran ciudad.

“Recuerdo muy bien que un amigo me llevó a eta maquila y la dueña era una mujer de origen oriental (China), que le pidió que yo me fuera a la escuela, pero mi amigo le comentó que yo era buen trabajador y aceptó darme el trabajo”, cuenta René Paxtor.

En ese momento los hermanos Paxtor comenzaron a poner pequeños granos de arena para que uno de sus sueños se hiciera realidad, ya que juntos empezaron a enviar dinero a su padre quién en Guatemala, luchaba por sacar adelante a toda la familia. Arnoldo y René, incluso llegaron a ganar hasta $US115 dólares, al día pues aseguran que en la década de los 90’s habían más oportunidades laborales y en las maquilas contrataban mucha gente.

“En ese tiempo hasta nos podíamos dar el lujo de no aceptar trabajo en algún lado y decir que teníamos mejores ofertas”, comentó Arnoldo Paxtor.

Los años para los hermanos Paxtor, pasaron volando y entre hilos y máquinas de coser su cuerpo también empezó a resentir el trabajo, René por ejemplo, empezó a padecer de la espalda y los dolores eran muy fuertes. Ambos ya hablaban un poco el inglés pero no era suficiente para poder aspirar a algo mejor, ya que desde que llegaron pensaron en superarse y no en quedarse trabajando en las maquilas. Otra de sus metas era dominar bien el idioma de ese país y conseguir una mejor oportunidad laboral.

Pasaron 16 largos años en Los Angeles. Durante su estadía su hermana Francisca falleció a causa de una enfermedad.
Pasaron 16 largos años en Los Angeles. Durante su estadía su hermana Francisca falleció a causa de una enfermedad.

“Desde que estaba en el instituto estudiando cuando era muy chico tenía ese anhelo, esas ganas de hablar el inglés, recuerdo que una vez cante una canción del grupo Kiss”, expresó Arnoldo Paxtor.

Empujados por el deseo de tener una mejor comunicación y un trabajo más “profesional”, como ellos dicen, empezaron a estudiar inglés, recuerdan que después de laborar tenían que ir a clases o leer documentos en ese idioma, algo complicado y muy cansado pero necesario. Fueron seis niveles los que tuvieron que superar, al finalizar lograron obtener el título de English Second Language, por lo que pagaron $US5 dólares únicamente.

La vida empezó a cambiar, después de 4 años y medio de estar trabajado en maquila decidieron dejar este oficio y empezar a buscar algo diferente. Fieles a su espíritu guatemalteco los hermanos Paxtor, laboraron en tiendas, bodegas, de repartidores, de cualquier cosa que no fuera la maquila pues ya estaban aburridos.

“No me arrepiento de haber trabajado en la maquila, ya que gracias a ese trabajo pudimos hacer muchas cosas y aprendimos demasiado. Pero ya nos habíamos cansado”, cuenta René Paxtor.

EL DESPERTAR DE LOS ARTISTAS

Después de miles de mañanas y noches de trabajo duro, los hermanos Paxtor dan el salto que los convierte en personas diferentes, dan ese paso por el cual decidimos contar su historia. René es el primero en entrar a la universidad, al “college”, como ellos lo dicen con orgullo y mostrando una gran sonrisa. Un par de años después Arnoldo también decide no quedarse solo con el título de high school e inicia con sus estudios universitarios. Ambos recuerdan que era una gran alegría ya que las clases estaban repletas de estudiantes de todas partes del mundo.

“Era como un plato servido de clases, ahí teníamos de todo, lo bueno era que nosotros ya manejábamos a la perfección el idioma (inglés). Siempre recordamos a nuestros profesores”, recuerda René Paxtor.

Ambos empezaron a estudiar arduamente y en el momento en que se exhibieron al arte en pintura y dibujo fue cuando volvieron a renacer. Desde pequeños siempre les apasiono todo lo que tuviera que ver con dibujo. Recuerdan que en la escuela siempre se metían en los concursos de arte y resultaban premiados, a veces René ganaba el primer lugar y Arnoldo el segundo o viceversa.

Parte de sus memorias en la universidad es que las clases de arte a las que asistían eran extraordinarias pues los maestros aparte de enseñar arte también eran artistas. Fue entonces así como volvieron a pintar y a dibujar, varias de sus obras fueron expuestas en la universidad y desde allí los hermanos Paxtor, no han vuelto a dejar el pincel y el lápiz.

“Cuando entramos a estudiar fue el momento en que ese artista que llevamos dentro empezó a salir de nuevo. Hubiera sido difícil si solo nos hubiéramos conformado con el trabajo”, expresó Arnoldo Paxtor.

Los hermanos Paxtor son pintores y han participado en diferentes muestras en todo el país.
Los hermanos Paxtor son pintores y han participado en diferentes muestras en todo el país.


EL REGRESO AL PUEBLO

Habían pasado 16 años desde que Arnoldo y René, emprendieran aquel viaje de San Francisco el Alto, para buscar una mejor calidad de vida y lo lograron. Ambos consiguieron construir su casa y a pesar que lo del negocio nunca fue posible, la satisfacción de haber ayudado a su padre es la recompensa más grande por su trabajo. También cumplieron su sueño de hablar inglés y de estudiar en la universidad y por si fuera poco ganaron la dicha de volver a la senda del arte.

Era una noche fría en Los Ángeles, cuando René le dijo a Arnoldo que volvería a Guatemala, Arnoldo le confesó que él quería volver pero solo unos meses y regresaría a Los Ángeles, sin embargo no fue así ya que los dos se convencieron que la vida llena de consumismo ya les había aburrido, el sistema de ese país ya los estaba absorbiendo y fue en ese momento cuando volvieron a dar otro paso trascendental en su vida. Los dos estuvieron de acuerdo que ya habían conseguido lo que se propusieron y que era momento de regresar a su tierra. Entonces tomaron sus libros de la universidad, agarraron fuerte su corazón y tomaron sus pinceles para volver en el 2005, al paisaje conocido, al olor de su pueblo.

Durante su infancia René y Arnoldo trabajaron en sastrería y en la agricultura.
Durante su infancia René y Arnoldo trabajaron en sastrería y en la agricultura.

“No fue una decisión fácil, pero los dos estábamos de acuerdo en que el sistema en el que se vive en los Estados Unidos ya nos había aburrido. Es un país que ofrece muchas oportunidades pero nosotros queríamos volver a nuestra casa dónde sabemos que hay libertad”, comentó Arnoldo Paxtor.

Al volver a San Francisco el Alto, no era como lo dejaron, ya que no había tanta milpa y la gente se dedica mucho al comercio, situación que no era tan abundante cuando decidieron irse. Pero la vida tenía más sorpresas para los hermanos Paxtor, después de un año sin trabajar René inicia labores como maestro de inglés en el Instituto de Educación Básica, de dónde él había estudiado en su infancia, por su parte Arnoldo también empieza a trabajar como docente de inglés pero en un colegio. Es así como empiezan a escribir una nueva historia en su pueblo pero sin olvidarse del arte, una de las partes que habían dejado atrás cuando estuvieron en Estados Unidos.

En marzo de 2014, los hermanos Paxtor, hicieron su primera exposición, después de un año de pintar y dar vida a varias colecciones las muestran en el teatro de San Francisco el Alto y desde entonces el artista que llevan dentro siguen vivos pues también han llevado su arte a otros departamentos. La última galería la realizaron el 19 de marzo de este año y fue titulada “Conexión”, ya que todos los cuadros tienen algo que ver entre sí, el afecto y la lucha de ambos es uno de los sentimientos que plasman en sus frescos, también el amor de Dios por ser una de las principales fuentes de inspiración para los hermanos Paxtor.

Desde hace dos años René y Arnoldo, trabajan como maestros de inglés en el colegio Liceo Guatemala de la ciudad de Quetzaltenango y todos los días comparten su tiempo con la pintura. Aún siguen apoyando a su padre ya que por su edad no puede trabajar. Ninguno de los dos es casado o tiene hijos. El ejemplo de lucha y superación lo tomaron sus hermanos, pues dos de ellos se encuentran en Estados Unidos trabajando y colaborando con toda la familia.

“En Estados Unidos hay más apoyo, aquí no apoyan tanto el arte y me doy cuenta que existen muchos celos. Creo que si nos hubiéramos quedado allá también estaríamos haciendo arte, pero haber realizado nuestra primera exposición en nuestro pueblo nos da mucha satisfacción porque aunque no se aprecie mucho el arte aquí, nosotros estamos haciendo lo que amamos y cuándo alguien vea nuestros cuadros y lea está historia, quizás se inspiré y decida volver a los caminos del arte, así como lo hicimos nosotros”, comentó René Paxtor.

"Del pueblo a la ciudad" es el nombre de este óleo pintado por René la cual fue elaborada en el 2014.
“Del pueblo a la ciudad” es el nombre de este óleo pintado por René la cual fue elaborada en el 2014.

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