David es un escritor y docente panameño y aunque a primera vista se ve algo caradura, serio y enojado, es todo lo contrario, pues resulta ser amistoso, chistoso, buena onda y por supuesto, todo un tipo brillante. Desde hacer varios años visita periódicamente Xela, lugar donde ha realizado conversatorios, talleres y formado parte del Festival Internacional de Poesía de Quetzaltenango (FIP).

Ha ganado menciones y premios en diferentes festivales internacionales y es uno de los escritores más importantes en Panamá. Es licenciado en Biología y siempre le han preguntado cómo es que un biólogo escribe cuentos, para él la respuesta es sencilla: Bio significa vida y la literatura trata precisamente de eso, de vida.

Cuéntenos a cerca de usted, sus inicios, su carrera, sus libros.

Soy de Panamá, una ciudad caribeña en el pacifico. Nací el 9 de noviembre de 1960, ósea a la fecha tengo 56 años de los cuales 30 los he ocupado en ser profesor de biología y este año cumplo 27 de ser escritor. Yo diría que esas son mis dos actividades fundamentales, la docencia y la literatura, bueno, además de ser amigo. Docente, escritor y amigo.

Considero que todo el mundo tiene una etapa en su adolescencia donde trata de hacer algo artístico, pero no todos se quedan en ese espacio. Uno sigue escribiendo por instinto, por desahogo, pero la lectura, el rose social lo lleva a uno a convencerse de que esto es un oficio que tiene que ver con la estética y la ética.

Ser escritor es un oficio que uno va tejiendo, hilando y descubriendo cosas de la humanidad y de uno mismo, creo que eso es lo que define mi oficio literario, es una búsqueda permanente y al encontrarlo, me planteo buscar otra cosa y ahora que caigo en cuenta hago lo mismo en la educación. La vida en realidad es una búsqueda constante, una búsqueda permanente.

¿Qué busca usted en la poesía?

Primero el arte de escribir (como muchas actividades humanas tiene que ver con uno), al buscarse uno encuentra al otro en uno mismo, entonces a ese otro que está dentro es al que uno le escribe para así poder hacer conexiones, para poder ser empático, porque si uno es un megalómano no termina conectado con las demás personas. La gran literatura siempre conecta, entonces yo pienso que es eso, una búsqueda constante del ser, del devenir, del estarse haciendo preguntas y creo que esas dos cosas conectan a la ciencia con la poesía, la búsqueda a través de las preguntas.

La poesía es el primer arte. En su concepción ¿cuál es la finalidad de la literatura moderna?

La misma finalidad de la literatura antigua: señalar lo que el común de la gente no ve. Usualmente no vemos ciertas cosas, entonces el arte en general es para señalar lo que ordinariamente no se ve, por eso hoy en día para hablar sobre el amor entre parejas no es fácil porque ya muchos poetas lo han señalado.

Me imagino que aquí en Guatemala hay temas de los que ya mucha gente ha escrito, entonces hay que saber cómo aportar algo. Yo pienso que al final se trata siempre de señalar lo que la gente no ve y de conmover al lector, que la persona sienta, que diga ¡oh que bueno esto! o al contrario, ¡esto no puede ser!

¿Cree usted que la literatura puede cambiar al mundo?

No, el mundo lo cambiamos las personas, el carnicero, el chófer de bus, el marero. Lo difícil de esta época es poder ponernos de acuerdo. Pero la literatura va registrando, entonces alguien dentro de 20 años va decir, oye yo leí una vez un poema que decía algo sobre la solidaridad. Eso es un poco el papel de la poesía en el cambio social, registrar, cantar que otro mundo es posible, que no todo tiene que ser solo maltratarnos entre nosotros.

¿Cuál es el estado de los escritores centroamericanos, es diferente a hace una década?

Es la misma, seguimos estando incomunicados, a pesar de las redes sociales, seguimos sin mucho contacto entre nosotros, no nos conocemos, no nos tratamos, pese a que Centroamérica es una región de emigrantes, emigramos para Estados Unidos, no entre nosotros. Yo creo que el gran reto a superar en Centroamérica es conocernos. Yo desde hace años viajo aquí y siento que entre los jóvenes se está logrando mejor comunicación, y la gente cincuentona —así como yo— como que nos creemos la gran vaina y no queremos saber de los otros. Pero yo siento que entre los jóvenes si hay esperanza de comunicación e intercambio.

David Robinson junto a un grupo de estudiantes. / Foto: Facebook.

¿Si usted fuera un libro cual sería?

¿Si yo fuera un libro?, me la pusiste dura, ¿Solo uno?, (Yo le respondí: o dos), me salvaste, El Quijote, yo siento que parte de mi vida yo he sido un Quijote, no por no por… Bueno si por ridículo para que voy a estar negando las vainas y el otro personaje que me fascina es Cyrano de Bergerac, más o menos en su parte final le dice a Roxana: ¿Y tú me amaste? Y él le responde no mi amor yo nunca te amé. Hasta el final narizón y cuadrado negando lo que le dio sentido a su vida. ¿Bueno, tres? (yo: bueno), El Principito, una ternura tan honesta, yo me imagino a la rosa: yo tengo mis espinas para defenderme. Cuanta gente dice: No yo no te necesito. En realidad lo que esconde es su miedo y su soledad, por eso me encanta.

¿Qué libro o libros recomienda para una persona que inicia en el camino de la lectura?

Cualquiera, que lea cualquier cosa pero que lea, que se ponga metas. En esto no hay atajos es igual como el que corre y se prepara para una maratón, tiene que madrugar para entrenar. Lo que puede hacer es buscar algo que le agrade y guardar lo que todavía no lo mueve. Pero tiene que leer, no hay boxeador que no llegue a algo sin entrenar. No hay lector que no llegue a hacer algo sin leer.

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